
"Ya durante los últimos movimientos me había parecido observar en él una palidez cada vez mayor. Pero supo dominarse. Continuaba manteniendo su rigidez aparentemente indiferente. Mientras retiraba con mano tranquila las piezas del tablero preguntó con displicencia:
- ¿Desean los señores una tercera partida?
Hizo la pregunta en tono completamente desapasionado, mercantil. Pero lo curioso fue que no miró a McConnor, sino que alzó la vista con aspereza y precisión en dirección a nuestro salvador. Igual que un caballo reconoce un mejor jinete por su postura más firme, Czentovic debía de haber hecho lo mismo en las últimas jugadas con su verdadero, su auténtico adversario. De modo mecánico seguimos su mirada y alzamos la vista hacia el desconocido."
Miro el calendario de este humilde blog y descubro que desde principios de febrero no leo nada de Stefan Zweig. Del que fue mi descubrimiento del pasado año y de quien leí tantas novelas cortas sumido en una especie de fiebre lectora, no había rastro en este 2016, más allá de la reseña de La impaciencia del corazón, novela que me apasionó como todo lo que escribió este hombre. Así, he decidido poner fin a tantos días seguidos sin hablaros de este experto del alma humana, este escritor europeísta empedernido que con tanta destreza desnuda al lector a través de sus historias y sus personajes. Hoy os traigo Novela de ajedrez, de Stefan Zweig (Zweig no le dio muchas vueltas al título por lo que se ve).














