
"Mamá recuerda exactamente lo que la enfermera le susurró al oído cuando el médico le dijo que era probable que muriera esa misma noche: "Todo aquel nacido de Dios vence al mundo". Y al día siguiente, como había sobrevivido, la enfermera le dio la mano a mi madre cuando me llevaron para que me viese por primera vez.Pero entonces ya se lo habían contado todo y ella ya se había preparado para verme. Dice que cuando vio mi carita deforme por primera vez, solo se fijó en lo bonitos que tenía los ojos."
Con este ya he leído tres de los cuatro libros publicados por la editorial Nube de Tinta, y la verdad es que todos tienen un elemento en común: la infancia y el anhelo de querer ser aceptado por una sociedad injusta y excluyente. La lección de August no baja el listón y nos iluminará con los valores que se esconden entre líneas.
Conocemos, como ya habréis adivinado, a August, un niño de diez años que nació con la cara deforme debido a una serie de mutaciones desconocidas que sufrió durante el embarazo y sus consecuentes operaciones para conseguir hacerlo vivir. Si bien podemos decir que un niño de diez años aún vive las tiernas aventuras de la infancia, también es verdad que muchas cosas cambian en esta decisiva edad. Así lo sienten los padres de August que, tan protectores como cariñosos, han mantenido alejado a su hijo de la escuela por miedo a que no fuera aceptado por los alumnos. A pesar de este temor racional deciden llevar a August al colegio para que sea educado como todos los demás chicos de su edad. Las reacciones de toda la gente al ver a nuestro protagonista me llegaron a recordar a los de la familia de aquel desorientado Gregor en el momento que salió de su habitación.*
El libro consta de ocho partes, cada uno con su narrador propio -exceptuando a August que repite una vez de narrador siendo el primero y el último del libro-. Los capítulos en sí son muy cortos y aunque el libro es de casi cuatrocientas páginas se lee a una velocidad que da vértigo. Mentiría si os dijera que no engancha, porque engancha y mucho. Al ser los capítulos tan cortos aparece el famoso síndrome leo-un-capítulo-más-y-me-voy-a-dormir cuya consecuencia es no dormir en toda la noche. Sin embargo, tampoco os puedo decir que es un libro perfecto porque, como en Bajo la misma estrella, me supo a poco.
Dotando a cada parte de un narrador diferente R.J. Palacio consigue que el lector conozca todos los puntos de vista de la problemática cuyo centro neurálgico es la cara de August. Aunque todo el libro gire entorno de él también aparecen otros problemas derivados como la escasa atención que sus padres dedican a su hermana mayor, Olivia.
El estilo de la autora es sencillo y, atendiendo a la edad de sus protagonistas, es lógico que sea así. Sin embargo, para mí gusto a veces se pasa de sencillo. En una de las ocho partes (a saber: la de Justin) carece de todo signo de puntuación. Quizás es que ya no me va la novela juvenil como antes pero para mí un texto largo sin signos de puntuación es como un jeroglífico. Además, tendría que existir una ley que prohibiera a los traductores traducir "cool" a "guai". Entiendo que significan lo mismo objetivamente, pero allí se dicen "cool" a cada momento y hasta los adultos lo utilizan. En cambio aquí no -o al menos yo, si es así propongo que la ley lleve mi nombre-. A cada momento el protagonista contesta con esta expresión y no lo soportaba porque, no nos olvidemos, tiene diez años. A parte de estos incisos que no son más que detalles que se clavaban como agujas en la piel de un servidor mientras leía, el estilo está bien. Es próximo y hace sencilla la tarea de que el lector se meta en el papel del narrador.
Como dijo un sabio, el que cree que no existe el niño cruel no ha tenido infancia. En mi opinión este libro resalta unos valores que deberían imperar en esta edad. Este libro me ha ido como anillo al dedo porque últimamente me he encontrado con más de un caso de gente que no soporta los que son diferentes, ya sea por su físico, por su sexualidad, por la raza y un largo y grave etcétera. Desde aquí les mando un saludo y todo mi pesar por ser tan cerrados e ignorantes.
Otro detalle que no me ha convencido demasiado es la cantidad de publicidad que impregna la novela. Aunque el autor no haya cobrado ni un céntimo (a saber) es algo que me molesta mucho en una lectura. Creo que este libro podría ser una gran película, pero como libro, se ha quedado corto. No me malinterpretéis, me ha encantado esta lectura pero la idea que da origen a la trama de este libro se podría haber explotado mucho más y mejor.
En general, si una lección tengo que extraer de este libro es que todos somos iguales y realmente lo que no se ve es lo más importante en una persona. Este libro choca y hará que el lector sienta la soledad y la incomprensión que sufre el protagonista. Sin embargo, en mi humilde opinión, si el narrador hubiera sido omnisciente y nos hubiera relatado los hechos de una forma más detallada y menos superficial y directa este libro podría ser una obra maestra, porque la idea es muy buena. Aún así, debería ser lectura obligatoria en todos los colegios. Como dijo Mario Benedetti: "La infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda". Luchemos para evitarlo.
Muchas gracias Ithil.
* La Metamorfosis, de Franz Kafka.
Título: La lección de August. Autor/a: R.J. Palacio. Título original: Wonder.
Editorial: Nube de tinta. Nº páginas: 416. Precio: 14,95€