
"-Desnúdate, por favor -le digo.
Noto que ha empezado a ponerse nervioso. En eso todos reaccionan igual, se inquietan hasta que están seguros de lo que quieres de ellos. En lo demás, este parece diferente: no va vestido como un hortera, es comedido, habla poco y en voz baja, se quita la ropa despacio y ordenadamente. los demás la tiraban al suelo con mala gaita, como si estuvieran cabreados. Les cabrea tener que desnudarse delante de ti, inmóvil, miránolos.
Se queda desnudo. Es larguirucho, nada feo. Tiene un cuerpo normal, no ha trabajado sus músculos en el gimnasio. Poco vello. Sexo grande, pero no está en erección.
- ¿Y ahora qué? -me pregunta.
-Ahora, nada.
-Ya. Me quedo donde estoy y como estoy."



