
"Los tíos como nosotros, que trabajan en los ranchos, están más solos que la una. No tienen familia. No son de ningún sitio. Llegan a un rancho, trabajan, ganan un poco de pasta, se largan al pueblo y se la pulen; y cuando te das cuenta se están deslomando en algún otro rancho. No tienen nada que les haga pensar en mañana."
Cuando fui a ver el destino del mes de julio en el viaje del reto Trotalibros y descubrí que era California lo tuve claro. Descubrí a John Steinbeck cuando me fui a estudiar de intercambio a San Diego (en el sur de California, tocando México) y en seguida quedé hechizado por sus historias, embrujado ya a priori por los impresionantes paisajes que tuve la oportunidad de contemplar. Uno de sus libros que tenía claro que quería leer era el que os traigo de hoy, con el que el que sería Nobel se hizo conocer. Hoy os traigo De ratones y hombres, de John Steinbeck.
Cerca del río Salinas (en California) conocemos a una curiosa pareja formada por Lennie, un hombre corpulento y robusto pero con la mentalidad de un niño, y su amigo y protector George, astuto y compasivo. Juntos buscan trabajo para alcanzar su sueño: poder tener sus propias tierras.
Esta corta novela expone el capitalismo desnudo y letal como lo fue durante la Gran Depresión estadounidense. Dicen que las crisis económicas sirven para sacar lo mejor de las personas, que es tiempo para emprender nuevos proyectos, que es tiempo de oportunidades. Yo no soy quien para contradecirlo, si bien es cierto que también son tiempos en los que el ser humano muestra más su lado más miserable, su lado más parecido al ratón.
La historia de Lennie y George nos lleva a sentir en nuestra propia piel la impotencia a la que estaban condenados los trabajadores de los Estados Unidos de los años treinta. Aunque la denuncia social está presente en toda la obra de John Steinbeck, no se puede decir que este sea un escritor pesimista o desesperanzado, pues en todas sus novelas también deja patente lo mejor de las personas.
De ratones y hombres es sobretodo la historia de una amistad. A George le irían mucho mejor las cosas si abandonara a Lennie, cuya deficiencia mental siempre los acaba metiendo en líos. Si George prescindiera de él entraría a trabajar a una granja de forma fija y en poco tiempo habría ahorrado el dinero para poder permitirse cumplir el sueño de tener sus propias tierras para trabajar. Sin embargo sabe que este sería el fin de Lennie, que no podría sobrevivir sin él, y esta compasión puede más que las duras circunstancias y la escasez económica. Más allá de la sumisión abusiva de los patronos o el racismo radical, el alma del libro es esta amistad y los sueños sencillos que comparten, invirtiendo una ilusión inocente y pura en ellos. Y llega el temible e ineludible final que, conociendo al autor, un servidor ya preveía que sería uno de los que te dejan sin aliento.
En conclusión, una novela corta e inolvidable, una historia de denuncia social de la sociedad de los Estados Unidos de los años treinta pero sobretodo de una amistad pura y virtuosa. Un libro para leer y releer. La prueba de que, incluso en los tiempos más oscuros y complicados, hay luz, y sueños tan simples como poderosos, y amistades invencibles.
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