
Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados. Desgranaban los primeros días del verano de 1945 y caminábamos por las calles de una Barcelona atrapada bajo cielos de ceniza y un sol de vapor que se derramaba sobre la Rambla de Santa Mónica en una guirnalda de cobre líquido.
Mañana se acaba una espera insoportable para los seguidores de Carlos Ruiz Zafón; mañana sale a la venta El Laberinto de los Espíritus, la última parte de la tetralogía El Cementerio de los Libros Olvidados. Esta saga está formada por cuatro libros independientes y autónomos que comparten hilos argumentales, personajes y, evidentemente, el mismo cementerio de libros olvidados. Esta última aventura, de más de novecientas páginas, cierra el círculo que abrió, ya hace quince años, el libro que os traigo hoy. Convertido en best-seller mundial con más de diez millones de ejemplares vendidos en treinta y seis idiomas diferentes, hoy os traigo La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

















