"—[...] A ver, amigos míos, decidme, ¿quién conoce más dioses que yo? Dioses de los caballos y dioses del fuego, dioses de oro con ojos de gemas, dioses tallados en madera de cedro, dioses esculpidos en montañas, dioses de puro aire... Conozco a todos los dioses. He visto a sus pueblos ponerles guirnaldas de flores, derramar en su nombre la sangre de cabras, de toros y de niños. He oído como les rezan. A todo lo largo y ancho de este mundo, en un centenar de idiomas, siempre rezan igual. Cúrame la herida de la pierna, haz que esa doncella me quiera, concédeme un hijo varón fuerte. Sálvame, socórreme, hazme rico... ¡protégeme! Protégeme de mis enemigos, protégeme de la oscuridad, protégeme del dolor de tripa, de los señores de los caballos, de los esclavistas, de los mercenarios que hay ante mi puerta. Protégeme del Silencio. —Se echó a reír—. ¿Crees que soy un hombre sin dios? Vamos, Aeron, ¡tengo más dioses que nadie que haya izado una vela! Tú, Pelomojado, sirves a un dios, pero yo he servido a diez mil. Desde Ib hasta Asshai, cuando los hombres avistan mi barco... empiezan a rezar"
Debido al tiempo que tarda George R. R. Martin en escribir un libro de la ya famosa saga Canción de hielo y fuego -3,75 años de media- decidí dejar pasar mucho tiempo entre libro y libro. De esta forma evitaría una espera tan insoportable como la que estoy sufriendo con la trilogía de Patrick Rothfuss Crónica del asesino de reyes. Sin embargo, y a pesar de todos mis esfuerzos, no me puedo resistir a seguir devorando esta larga aventura plegada de traiciones y ambiciones que, como he aprendido en Poniente, son dos caras de la misma moneda. Hoy os traigo la cuarta entrega de la saga, Festín de cuervos.
Antes de empezar con la reseña propiamente cabe advertir a los que no han empezado esta serie o no hayan llegado hasta aquí que, aunque intentaré ser muy prudente con la información que desgrane en esta reseña, es recomendable que se queden con la conclusión y no lean el cuerpo de esta entrada que puede dar pistas de los acontecimientos que se suceden a lo largo de toda la historia. Dicho esto, en Festín de cuervos, como su propio título nos parece avanzar, nos encontramos con la postguerra que empezó en el segundo libro, Choque de reyes. Ya no veremos grandes batallas entre poderosos reyes sino que más bien serán los que antaño fueron débiles que, oportunistas por naturaleza, se aprovecharán de las consecuencias de la guerra para hacer realidad sus propias ambiciones. Aunque hay un claro vencedor el reino se encuentra débil, dividido, extenuado, arrasado y lleno de resentimientos.
En este libro cambia el estilo de narración al que nos tenía acostumbrados Martin. Cuando lo escribía se dio cuenta de que el libro se estaba engordando en demasía y aún le quedaban muchas cosas por incorporar, por lo que decidió dividirlo en dos sin respetar la línea temporal de los sucesos, sino por los personajes. Así, Festín de cuervos y Danza de dragones se suceden al mismo tiempo, pero en uno se trata a unos personajes y a otro otros. No voy a discutir si me parece bien o mal esta idea, le tengo demasiado respeto a George R. R. Martin como para poner en duda que tendrá una buena razón para dividir un libro de esta forma, pero lo cierto es que me ha desconcertado un poco esta novedad. Abajo del párrafo os dejo una escala cronológica para representar gráficamente la simultaneidad entre las dos entregas. En este libro, pues, vamos a seguir los pasos de Cersei, Brienne, Samwell, Arya, Sansa (o Alayne), Jaime y algunos personajes nuevos de las saladas islas del Hierro o de las arenosas tierras de Dorne.
Festín de cuervos es, sin lugar a dudas, el libro más criticado de cuantos se hallan publicados de la saga. La falta de acción y giros inesperados en la narración es el principal argumento de los decepcionados con esta entrega. A mí no me ha desagradado, pero sí tengo que confesar que es el que menos me ha gustado de los que llevo leídos, y es que realmente es la entrega en la que más se habla y menos se hace. Me explico; no me ha decepcionado pero sí que había momentos en los que no me sentía enganchado a la trama y no me habría costado dejar la lectura, cosa que no me ha sucedido con las entregas anteriores. Por otra parte, es normal que baje el ritmo de acontecimientos pues si George R. R. Martin hubiera mantenido dicha cadencia de giros inesperados, en mi opinión, la trama entraría en el peligroso torbellino de irracionalidad al que muchos autores de fantasía se han tirado de cabeza.
No me ha decepcionado porque George R. R. Martin es un genio a la hora de escribir y sabe jugar con el lector sabiendo en todo momento a qué personaje odiamos y a cuales queremos. Ya hace tiempo que Canción de hielo y fuego se ha ganado el título de mi saga de libros de fantasía favorita, y por esta pausa temporal no bajará de posición. Por lo que me han dicho algunos amigos que llevan leídos todos los libros publicados es importante leer éste y Danza de dragones sin demasiada separación para evitar olvidarnos de detalles importantes que repercuten con mucha intensidad en la quinta entrega de la saga debido a que se desarrollan en el mismo espacio temporal.
En conclusión, Festín de cuervos me ha sabido a un inevitable prólogo que encabeza algo muy grande, como la lenta subida que nos lleva alto precediendo la velocidad y las vueltas que nos va a ofrecer una montaña rusa. A pesar del miedo que tenía a esta entrega por las fuertes críticas leídas en la blogosfera literaria ha estado lejos de decepcionarme y sé que me volverá a resultar difícil resistirme a empezar a leer hoy mismo Danza de dragones.
Título: Festín de cuervos. Autor/a: George R. R. Martin.
Título original: A Feast for Crows.
Título original: A Feast for Crows.
Editorial: Gigamesh. Nº páginas: 863. Precio: 28€
Agradecimientos a Gigamesh por el ejemplar.


